Hermano Lobo

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Descripción

Ulises Varsovia nos va dejando su poesía “a campo traviesa”, nunca mejor dicho. Y así lo imaginamos, con un bloc de campo y andando por esos mundos de Dios mientras observa todo bicho viviente, incluyéndose a sí mismo, a través del filtro de la naturaleza y la palabra. Nuestro poeta, como si de un Félix Rodríguez de la Fuente se tratase, da el puesto agazapado tras los versos y retrata a los animales con pericia de biólogo, pero también de humanista solidario con la causa: animales en peligro de extinción. Por sus poemas, en algunos casos con un deje casi mitológico y convertidos en hábitats líricos, también discurre, casi en paralelo, la huella del hombre a modo de espejo y contraste. Los títulos de los poemas, todos de animales, además de en español aparecen en su versión más científica y menos vulgar, en latín. Es curioso observar cómo a través de ellos el autor hace una radiografía a su ser poético, convirtiéndose, quizá, en otro animal más de su prontuario, el número 65, “Yo espié sus intimidades/ por horas camuflado en el follaje” –nos confiesa el propio autor, y es que este libro funciona como un “Gran Hermano” que escudriña en todas direcciones, hacia fuera y hacia dentro, hacia el futuro y el pasado, una mirada a los animales a través del hombre y su historia.

Custodio Tejada

    1. Búho. (Bubo bubo)

    Cuando al bosque la noche
    con su capa negra penetra,
    y rinden su sólida vigilia
    los extenuados seres silvestres,
    y ya no más que espeso silencio,
    nada más que el soliloquio del agua
    o el invisible roce de la brisa,
    eleva de pronto el búho sus claves,
    su idioma que la luna entiende
    y enhebra con sus rayos de plata.

    Y la noche muerta mira,
    la noche mira por dos pupilas
    fijas, redondas, centelleantes,
    clavadas, sumergidas en su hipnosis,
    como si la luna hubiera abierto
    dos orificios de fiebre en la sombra,
    o llamearan dos ascuas insomnes
    desde las vetas del fósforo.

    El búho en la densa tiniebla
    abre su imperceptible vuelo,
    y parece el ángel de la muerte
    cayendo sobre aterradas criaturas.
    O un espíritu de ultratumba
    cerniendo su entidad extinta
    sobre nocturnos transeúntes.

    Y el bosque sumergido en su mutismo
    calla cuando el señor de la noche
    cruza con sus ojos delirantes,
    cruza escrutando todo lo viviente.


Hermano lobo“ es un poemario eminentemente ecológico.

Se trata de 64 poemas, cada uno de ellos dedicado a un espécimen animal, sea mamífero, ave, pez, reptil o insecto.

El libro data de 1995, pero es en el fondo el resultado de reflexiones y pesquisas de muchos años atrás, encaminadas a poner de relieve las características, atributos, costumbres y demases de tales especímenes, conformando lo que se llamaría un « prontuario » de cada uno de ellos, en momentos en que las especies animales están amenazadas, y muchas de ellas incluso en peligro de extinción. En última instancia se puede decir que se trata de un homenaje a nuestra fauna amenazada.

Comenzamos precisamente con «Lobo», que es, curiosamente, el último de los poemas escritos, y, se se analiza el estilo, se verá que está marcado por el sello de mi poemario « Abasalena », en el cual prácticamente se prescinde del verbo. Pero no es esta singularidad lo que busca el autor, sino el describir de manera sintética las peculiaridades del prontuario de cada uno de los animales elegidos, específicamente, su actitud ante el clima en que se despliega, su forma de sobrevivir en el bosque o la selva.

Tales peculiaridades han sido han sido puestas de relieve, o bien de una manera «seria», como sería el caso, por ejemplo, del poema 5 (« Búho »), o de forma amena, como en el caso del poema 58 (« Trucha »), o francamente divertida, como es el caso del poema 38 (« Urraca »). Se trata, de una parte, de hacerle la lectura fácil y amena al lector, pero de otra parte se persigue conseguir un retrato a cuerpo completo exhibiendo los atributos más señalados de los animales elegidos, y al mismo tiempo señalar claramente que hay una unidad esencial en la fauna, y que el mundo animal sigue estando muy cerca de la especie humana, aún en su hora poco menos que aciaga : la del acoso.

El subtítulo del poemario («Pedagogía silvestre»), no es fortuito. El autor, docente universitario, ha querido indicar con ello que el poemario pretende ser una guía pedagógica, si se me permite el término, en lo referente al estudio de nuestra fauna,y como tal puede el poemario ser usado perfectamente en lecciones de biología o de medio ambiente. Pero también el lector común puede sacar provecho de un poemario que pretende poner ante sus ojos el mundo viviente de nuestros hermanos del bosque.

Hermano Lobo

AutorUlises Varsovia
PortadaVer portada
EditorialEditorial Adarve
Año2018
Nº de páginas146
ISBN978-8417548445

Ulises Varsovia

Ulises VarsoviaPara empezar, debo decir que nací en una singular ciudad junto al mar, con numerosos cerros y con la forma de un anfiteatro. Viví en varios de aquellos cerros, siempre con el mar de fondo, y todo ello modeló mi personalidad infantil y sigue repercutiendo tanto en mi carácter como en mis escritos. Estudié en la Universidad Católica de aquel puerto tres asignaturas : Historia, Historia del Arte y Geografía, pero asistí también a numerosos seminarios de filosofía clásica, latín, teología e historia de la música. Seguramente por mi entusiasmo y dedicación se me eligió como ayudante, primero, y como asistente después. Posteriormente trabajé en una universidad local como docente de historia del arte, y finalmente como docente a tiempo completo en la Universidad de La Frontera, en Temuco, Chile, universidad que me concedió un permiso para venir a doctorarme a Alemania, en 1985. Estudié también lengua y literatura españolas en Zurich, lo cual me permitió trabajar como docente en la Universidad San Gallen, en la cual me jubilé hace un par de años. Pero mi asignatura secreta era la poesía. Ya en mi adolescencia había escrito mucha poesía, la mayor parte de la cual se quemó junto con mi casa en 1968. Ya como estudiante me di a la tarea de escribir paralelamente a mis estudios poesía, de la cual publiqué un cuadernillo : Sueños de amor, que circuló muy restringidamente y del cual posiblemente nadie se acuerde. Eran años de mucha soledad, viviendo en habitaciones de estudiante, y ello me permitió dedicar un tiempo a la lírica, de modo tal que tengo muchos poemarios inéditos de aquel tiempo, seguramente de mala calidad, no lo sé. En 1980 conocí a la que había de ser mi mujer : Claire, una chica suiza, profesora de lenguas, que quería estudiar español en mi universidad, donde nos conocimos. Nos casamos en 1982, cuando conseguí mi cátedra en la UFRO de Temuco. Vivimos en esta ciudad un par de años, y en 1985 salí a doctorarme a Alemania, aunque vivíamos en Suiza. En este país conseguí un par de lecciones como profesor de español, posteriormente aumenté mis lecciones, de modo que cuando terminé mi doctorado tenía ya un trabajo. Mi mujer, mientras tanto, trabajaba como profesora de lenguas, lo cual nos permitió vivir mientras yo estudiaba, pero ello impidió, seguramente, que tuviéramos hijos. Más tarde el profesor y poeta Jaime Siles me invitó para trabajar con él en la Universidad San Gallen. Paralelamente trabajaba yo algunas lecciones en un Gymnasium de la ciudad. Se pensaría que ya no me quedaba tiempo para otra actividades, pero la verdad es que, no sé cómo, estaba produciendo yo en esos años gran cantidad de poesía. Dado que no encontraba una editorial, comencé a publicar mis poemarios de manera artesanal en una inventada por mí : Capitanía. El primer poemario que edité en Suiza fue uno bilingüe, español-alemán : El otoño en San Gallen (Der Herbst in St.Gallen). Lo hice imprimir en Zurich, y me salió bastante caro. Pero luego publiqué « Jinetes nocturnos », un poemario de 1974, por mi propia « editorial », que resultó muy barato. Luego siguieron « Canciones de otoño », « Tus náufragos, Chile », « Alianza », « La catedral de San Gallen », « Aguas y naufragios », « Cuando las blancas alas de la muerte », « Máscaras y rostros », y otros. También aproveché mis escasos viajes a Chile para publicar en una imprenta de Viña del Mar : « Capitanía del viento », « Abasalena », más tarde Apostrophes de Santiago me publicó « Hermanía », y Myrtos de Andalucía me publicó « Anunciación » y poco más tarde « Antología esencial », a la cual siguió en 2014 « Antología esencial II ». Y por último he comenzado a publicar en editorial Adarve de Madrid, que me publicó en 2018 « Hermano lobo », un poemario ecológico de 1995, y en 2019 « Arqueología griegas », poemario dedicado al arte clásico griego.

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