«Los libros tienen los mismos enemigos que el hombre: el fuego, la humedad, los bichos, el tiempo y su propio contenido» Paul Valéry

Carrito

Bajo un ciruelo

11,07

Se trata de un libro de poemas nacidos de lo más profundo del alma de este poeta hijo de poetas

He leído de cabo a rabo, en varias horas, el nuevo libro de poesías de Terly, “Bajo un ciruelo”, que recibe el título de uno de sus poemas. Y me ha encantado.

Por correr en ambos la misma sangre (es hermano de mi madre) no he querido que esta voz ancestral me nublase el entendimiento e inclinara la balanza injustamente. Así, les he leído a unos amigos algunos de sus poemas, para que me dijeran qué pensaban… ¡Y efectivamente! Sus poemas, no sólo son de una gran belleza y aún embrujo. Algunos son incluso geniales.

Como ya escribí en el prólogo de otro libro suyo de poemas, “Notas de una Lira Deshojada”, sus versos brotan naturalmente, hacen sonreír de comprensión, alegría o belleza a quien los oye. No son ni los intelectualoides-de-amargo-paroxismo, que nadie los entiende, si no es el propio autor, que tampoco; ni las nuevas corrientes que te sacuden con un martillo emocional -usando, claro está la magia de las figuras del lenguaje- que ya no sabes ni donde estás, como una droga psíquica, el mismo recurso que usan ahora la mayor parte de las series para enganchar de modo insano al nuevo adicto.

Poesía bella, serena, nimbada de un clasicismo que nos da un nuevo encanto a la visión del mundo, sin dejar de ser quienes somos. Sin hacernos creer que somos idiotas porque no entendemos lo que está escrito -a pesar de muchos años de luengas lecturas- o subirnos en un carrusel de emociones en el que nos vamos después a tambalear, ya en tierra.

Poesía del que ama a la patria, pues la siente carne de su carne, alma de su alma. Poesía del que siente suyo el dolor ajeno y lo grita en versos, queriendo despertar así la compasión en los corazones de piedra, empedrados de una sociedad de consumo que nos lleva a la nada. Poesía del que canta como un trovador a la amada, en notas de un lirismo erótico; o como un místico o un artista a la naturaleza, perpetua fuente de inagotable belleza, señora de las primaveras y los otoños y del invierno que se aproxima a horizontes de caminos invisibles y ya anhelados. La Musa tardía, aunque siempre joven y con sonrisas de eternidad, no puede detener el curso del tiempo, pero sí abrir la conciencia a sendas luminosas de vida esperanzada, de oportunidades jamás soñadas por el hombre de barro que somos aquí y ahora. El fuego que se extingue aquí arde límpido por fin allí, donde detrás del espejo no le vemos ya. Y no me refiero a la muerte, sino a la estabilidad de las raíces que los sentidos físicos no adivinan ni descubren. Estabilidad en lo profundo que la muerte no puede arrebatar, sino tan sólo desvelar.

Nos adentramos en su alma -es el milagro de la poiesis, del acto creativo- leemos en sus páginas recuerdos convertidos en poesía, algunos de posguerra duros de hambre y frío; o de homenaje, nostálgico y grato a sus padres, ambos poetas, “in memoriam”; nanas infantiles a sus nietos -nuevas primaveras, reconciliación así con la vida que pasa-, arrepentimientos sinceros o galerías de cuadros de amor vívidos, o ironías que no hieren.

Y aunque algunos poemas son trágicos -¿en qué vida no asoma la tristeza, cuando no es que impera en ella, señora de las horas?- sorprendentes en su ritmo y magia, en lo acerado de sus imágenes:

Murió la tarde
y salieron las sombras de paseo
maullando por detrás de los tejados
igual que si fueran gatos negros,
ávidos, famélicos,
en busca de alimento.

Todo avanza hacia las sombras pero no el alma que es de fuego y luz, ni los versos, que son ella y de ella, y que viven al ser leídos y vividos. Y más allá del velo del dolor y de la angustia, la vida es un poema, un poema de amor.

José Carlos Fernández Romero

Editorial

Valoraciones

No hay valoraciones aún.

Sé el primero en valorar “Bajo un ciruelo”

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio esta protegido por reCAPTCHA y laPolítica de privacidady losTérminos del servicio de Googlese aplican.