«Para escribir un buen libro no considero imprescindible conocer París ni haber leído el Quijote. Cervantes, cuando escribió el Quijote, aún no lo había leído» Miguel Delibes

Carrito

Ayer soñé que calvo me quedaba

Los poemas desprenden sin excepción el intenso apasionamiento de la vivencia, una pasión que se manifiesta como río contenido cuyas aguas buscan con vehemencia expansión

(2 valoraciones de clientes)
Categoría: Etiqueta:

11,96

José Rico no engaña; el libro no es un poemario, no es un trabajo en torno a una temática cerrada, es un compendio de su poesía selecta, que nos ofrece respetando la cronología de su gestación, movido por el deseo de conservar para sí y para quien quiera leerla su trayectoria poética y vital.

Ambas, sí, porque la suya es una poesía auténtica en el sentido literal. El autor escribe lo que le mueve y le conmueve; su poesía está despojada de adorno y elucubración o efectismo intelectual. Escribe sobre la vida, no es conceptual. Ello dice mucho de su carácter.

El prólogo de Javier de Uritze contribuye a echar luz sobre la persona de José Rico y sus inquietudes poéticas, pues glosa con sencillez pero entrañablemente cómo prologuista y poeta se conocieron, precisamente alrededor de una copa y apuntes poéticos.

Los poemas desprenden sin excepción el intenso apasionamiento de la vivencia, una pasión que se manifiesta como río contenido cuyas aguas buscan con vehemencia expansión, sobre todo en los años jóvenes: «Abridme, hermanos, el tragaluz / del alma. Dejad salir mis alas / fecundas y gloriosas al firmamento, libres. / Dejadme cruzar los aires del universo entero. // Abridme » (1976, Dejadme). Con el mismo apasionamiento el sujeto poético expresa el dolor por el infortunio que golpea al mundo: «[…] Vómito humano de balas orinadas / sobre Vietnam, Oriente Medio… / sobre cualquier terreno / donde sus pobladores griten libertad; / fértil excremento, colérica doctrina / donde las palabras forman arcabuces / y cañones de oro negro. / […] // Siglo brutal. / Fin de mis años» (1976, Hiperflora). O descarga la indignación desolada que le produce España, una herida profunda que no sana: «¡Arránquenme las venas, / verdugos, / mis venas santas, / mi cuerpo tuvo tiempo de sentenciar la farsa! / […] / ¡mierda de patria! // (Si me permiten decirlo / los señoritos, las damas)» (1976, Torniquete). Una España de la que el sujeto poético se distancia expresamente oponiendo un abominable «vosotros» a un yo sensible que hace oír su voz: «No, mi lengua / no es como la vuestra, / cargada de espinas y / de sangre. / Mi lengua, con los labios, / es como una rosa fresca, / como una rosa abierta a las verdades; / […]» (1977, Animal de lengua).

Algunos poemas de los últimos años dan fe de la experiencia de la muerte cercana con connotaciones eróticas: «Vino la noche desnuda / […] / mostró sus muslos abiertos / y en un segundo de rabia / giré mi cuerpo entregado / sobre su vientre dispuesto; / […] // Supe, al fin, que era la muerte / la que ocupaba mi lecho» (2013, Llegó la hora), a veces en forma de testamento, en un poema en el que resuena Machado: «[…] /por dejar constancia de que he vivido / hasta el último momento de mi sangre / […] (2013 Últimas voluntades). O en el poema que da título al conjunto, en el que trata el tema con mucho sentido del humor: «A pesar de los años aún presumo / (no quisiera parecer presuntuoso) / de tener una larga y tupida cabellera, / […] / me acerqué al espejo sigiloso / y atónito observé cómo caía / un encanecido pelo en el lavabo. / […] / No quise pensar qué pasaría / si me cayera un pelo cada hora / […]» (2012, Ayer soñé que calvo me quedaba).

Anna Rossell

Editorial

2 valoraciones en Ayer soñé que calvo me quedaba

  1. Arcadio menéndez

    Creo que es la primera vez que edita este autor y la verdad es que el poemario me gusta mucho. Ha tenido la honradez de presentar su obra seleccionada desde los inicios y es un verdadero placer ir viendo la evolución de su poesía. Poemas sencillos pero sensibles y con una gran carga expresiva. Hay versos verdaderamente dignos de un gran poeta. Quedo con ganas de más.

  2. Armando Ballesteros

    Pues, la verdad, es que me ha gustado mucho. Sensibilidad, gusto y sencillez. Sin barroquismo alguno, el autor camina por senderos arriesgados, el amor, la muerte, compromiso social, el humor…, con una maestría que se incrementa a medida que pasan los años. Rotundamente recomendable

Average
5 Based On 2
Añadir una valoración

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio esta protegido por reCAPTCHA y laPolítica de privacidady losTérminos del servicio de Googlese aplican.

«El destino de muchos hombres dependió de haber o no haber habido una biblioteca en su casa paterna» Edmondo de Amicis