Esperando a Sarah MIles en la playa de Inch

11,96

El ensoñado y caótico mundo del protagonista se desvanece, finalmente, cuando lee, en la misma playa de Inch, unos hermosos versos del poeta Robert Frost.

Descripción

Humberto Narbona, aún convaleciente de una aguda crisis neurótica, visita la playa de Inch, en la península de Dingle, Irlanda, convencido de que en las próximas horas aparecerá en ella la actriz Sarah Miles, protagonista del filme “La Hija de Ryan”, dirigida por David Lean en 1970.

Al sexagenario Humberto Narbona, que ha visto la película decenas de veces, le obsesiona la idea de identificar la infidelidad de Rosy Ryan en la película con la de su mujer, Olivia, en la vida real, hasta el extremo de confundirlas y de creer que se trata de la misma mujer.

Durante el tiempo que permanece en la playa, siempre vigilando el horizonte gris y pendiente de que aparezca la frágil figura de su amada, recuerda retazos significativos de su vida, su internamiento en una clínica psiquiátrica y el feliz momento en que se encontró con Sarah Miles en el Festival de Cine de San Sebastián.

El ensoñado y caótico mundo del protagonista se desvanece, finalmente, cuando lee, en la misma playa de Inch, unos hermosos versos del poeta Robert Frost.   


Como empedernido cinéfilo y admirador de David Lean, uno de mis más recurrentes sueños fue el de visitar la playa de Inch, en Irlanda, que el cineasta eligió en su día como uno de los hermosos escenarios naturales de su filme “La Hija de Ryan”, rodada en 1969 y protagonizada, entre otros, por Sarah Miles, Robert Mitchum, Trevor Howard y John Mills.

Finalmente, pude cumplir con esa aspiración, no sin antes tener que localizar el lugar y perderme por las enrevesadas –y peligrosas– carreteras de la península de Dingle.

Me conmovió la belleza de la playa, que recorrí de parte a parte. Era un día gris y azul y estaba solo. Naturalmente, llevaba conmigo mi bloc de notas y en él escribí, sentado sobre una roca, los primeros apuntes para una historia.

Por aquel entonces, había empezado a escribir narraciones cortas con la idea de conformar un libro de cuentos, y sin duda que el de la playa de Inch encajaba en el proyecto. Sin embargo, la lectura, en la misma playa, de unos versos del poeta norteamericano Robert Frost, enamorado del lugar, me hicieron reflexionar sobre la conveniencia de escribir una novela en toda regla, una novela con personajes de ficción pero emocionalmente vivos, reales, y con Inch y Sarah Miles entre los protagonistas.

De regreso a Killarney, en el hotel, empecé a darle vueltas a esos versos que había estado repitiendo durante todo el trayecto de regreso hasta aprenderlos de memoria: “Querida Inch, he de dejarte porque tengo promesas que cumplir, quizá millas que recorrer hasta mi último sueño”. Me pregunté: ¿Cuál es el último sueño de un hombre? Y en la soledad de la madrugada, contesté: El de su redención.

Inch se me fue apareciendo, lentamente, como un gran escenario donde se citaban la soledad del hombre, su capacidad de ensoñación, la angustia, todos ellos personajes caminando sobre el filo de la angustia del amor.

  Manuel Mira Candel 

 

Esperando a Sarah MIles en la playa de Inch

AutorManuel Mira Candel
PortadaVer portada
EditorialPublicación Independiente
Año2019
Nº de páginas160
ISBN9781688883727

Manuel Mira Candel

Manuel Mira CandelImposible determinar cuándo Manuel Mira Candel (Orihuela, Alicante, 1945) empieza como periodista y termina como escritor o cuándo empieza como escritor y termina siendo periodista.Cuando a él le preguntan sobre ello siempre responde: “Si no hubiera sido periodista nunca habría sido escritor, y fui periodista porque quería ser escritor”.Él ya quería ser escritor cuando estudiaba bachillerato en los jesuitas.Lo cierto y verdad es que él estudia periodismo (con el número 1 de su promoción) alternándolo en la universidad de Madrid con estudios de Derecho, porque sigue su instinto de contar historias, de escribir, e ingresa como becario en el diario “La Verdad”, en Murcia, cuando tiene diecinueve años. En este periódico es redactor, jefe de sección, jefe de departamento, redactor jefe, director de edición para Alicante… Antes había colaborado en las agencias EFE y Europa Press, en Londres, donde ejerció de corresponsal para medios económicos españoles. Durante todo este tiempo, mantiene una permanente actividad en foros culturales.Escribe cuentos (fue finalista del “Gabriel Miró” a los 22 años), ejerce de conferenciante sobre temas de periodismo y literatura, y es productor y autor de obras teatrales. Sin embargo, su carrera como periodista, en la que llega a crear empresas y consigue varios premios profesionales y reconocimientos (es también elegido presidente de la Asociación de la Prensa en Alicante), se trunca en 2003 cuando le diagnostican una grave dolencia.Es entonces cuando decide dedicarse de lleno a su pasión de escribir “para él mismo” porque tiene “muchas cosas que contar”. Al año siguiente obtiene el prestigioso “Premio Azorín de Novela”, del que había sido finalista el año anterior, que cambia su vida y le hace regresar no se sabe muy bien si al principio o al final de sus sueños. Lo cierto y verdad es que ese año inicia una meteórica carrera como escritor y en poco más de una década escribe hasta doce libros, entre ellos las novelas “El Secreto de Orcelis”, “Ella era Islandia”, “Madre Tierra”, “El Apeadero”, “El Olivo que no ardió en Salónica” y “Esperando a Sarah Miles en la playa de Inch”, más otras dos en busca de editor y otra que revisa en la actualidad. También es autor de biografías de empresarios ilustres (“Juan Roig o el emprendedor visionario”) y ha cultivado el ensayo histórico (“Crónica de una transición”) y la narración infantil.En la actualidad ultima un libro de novelas breves y cuentos.De Manuel Mira se ha dicho que es una especie de periodista en periodo de extinción y un escritor que nunca deja al descubierto los lindes de las fronteras entre la realidad y la ficción. En todas sus novelas y escritos destaca la influencia de los clásicos americanos, aunque, como alicantino, nunca pasa inadvertida la extracción azoriniana, con derivaciones mironianas, de una prosa, elegante y preciosista, que ahonda en detalles sin dejar en ningún momento cabos sueltos, dentro de unos parámetros estilísticos que algún crítico literario ha calificado como “impresionistas de gran eficacia narrativa”.Junto a estos aspectos formales, la novelística de Manuel Mira destaca por su preocupación por la condición del hombre de nuestro tiempo en una línea de influencia que él identifica con el existencialismo de Albert Camus. El hombre enfrentado a su soledad, a la parodia de la historia que se repite y le toca vivir, a la contradicción de la sociedad capitalista, a los sentimientos quebrantados por la corrupción y el relativismo. Junto a ello, merece una referencia la incursión que hace en dos de sus últimas novelas en el thriller, aunque siempre manteniéndose fiel a un estilo propio que lo identifica como un escritor dotado de una sensibilidad especial para conmover.

Ver todos los libros del autor

Valoraciones

No hay valoraciones aún.

Sé el primero en valorar “Esperando a Sarah MIles en la playa de Inch”

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio esta protegido por reCAPTCHA y laPolítica de privacidady losTérminos del servicio de Googlese aplican.

También te recomendamos…