Buscadores de señales

24,85

La singular paradoja de dos seres que sufren sus historias de amor trastornadas.

Descripción

Buscadores de señales” es una novela que nos narra, de forma intimista, la búsqueda de la felicidad.

Esto lo hace el autor a través de dos personajes bien diferenciados.

Se trata de una novela reflexiva donde se van alternando las historias de dos personas como si sus mundos estuvieran engarzados en el tablero de ajedrez de las coincidencias.

Silvia, una mujer gaditana, en nada triunfadora pero con dotes, intenta superar su pasado de prostituta dándose a los negocios; por otra parte, el narrador pone voz a su vida, deseoso de experiencias.

Cobra especial importancia la familia y esos preciados tesoros y confidentes. Siempre hay casualidades en esa familia de panaderos, donde se ha enclavado una francesita.

Como espías en la sombra, y consecuencia de toda esa diferenciación a la que se ve obligada, van haciéndose visibles otras tramas que conviven con la culpa del superviviente, fraccionando sus vidas por la voluntad suprema de los negocios. Comienza a finales del año dos mil catorce.

En todo momento se intenta superar el estigma de la superficialidad, ligando esas estaciones bajo cierto oscurantismo social y su intento de abolición desde los más profundos sentimientos.

Se ubica en la ciudad de Madrid y un pueblecito gaditano del sur de España. La otra parte alícuota de la historia reside en la zona centro del país que no se ve.

Muestra que quien está al mando de los días no siempre es uno mismo, sino también esas otras necesidades que son consecuencias de nuestros actos, para contar la singular paradoja de dos seres que sufren sus historias de amor trastornadas.

Buscadores de señales

AutorPedro Belmonte Tortosa
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EditorialEdiciones Lacre
Año2016
Nº de páginas572
ISBN978-8416645541

Pedro Belmonte Tortosa

Pedro Belmonte TortosaSoy Pedro Belmonte Tortosanacido en el año mil novecientos setenta y seis, según consta en mi partida de nacimiento, a las cinco y treinta y cinco horas del día siete de enero, en el Hospital de la Cruz Roja situado en la avenida Reina Victoria de Madrid… Poco más podría decirles de aquella intentona, salvo que supongo que estaba en otro desafío, exponiéndome y descubriéndome, como ahora, que vuelvo a inventarme sujeto a otras necesidades. Podría llegar a decir que sólo me siento relativamente libre escribiendo, y eso es lo que hago cuando puedo sacar un rato y darme a mis músicas. Empecé por una esquiva y pequeña decisión, venida desde mi interior, y como no acierto a combinar todas las piezas sigo en ello De alguna manera puede que genere polémica, y/o que me reivindique, en cualquier caso, lo hago con humildad y al descubierto. Llegar a todos no es una propina, menos aún una medicina cualquiera; creo saber quién soy: alguien que sabe decirle “no” a muchas cosas, como a la ingratitud, o a la pereza. Consecuencia de ello vivo en el antes y el después, sí, el sentimiento humano puede contener conflictos ilógicos, no todo son melodías preciosas. Pero hay que vivir: cuando se acaba la partida ajedrez todas las piezas van a la misma caja. Aun así, puede que me haya precipitado al exponer toda mi vida; es otro desafío…El caso es que como siempre era demasiado pronto, y no sabía desde dónde empezar a narrar, echen ustedes cuentas conforme me lean: siempre se busca algo y se desconoce mucho más de lo que se sabe; aunque igual he perdido el juicio y ya no soy un ciudadano cualquiera

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