El olivo que no ardió en Salónica

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La efeméride de una familia de judíos sefardíes de origen español que huyen de Salónica en 1913, se instalan en Barcelona, fundan en el barrio del Raval la empresa Danone y sobreviven a seis guerras.

Descripción

Comienza el siglo de las guerras infinitas. Turquía contra Italia. Las naciones balcánicas contra el Imperio Otomano. Dos guerras mundiales. La Guerra Civil española.

En medio de la desolación, un judío español de Salónica busca el elixir de la vida: el jaurt. Lo encuentra en una lejana región de Bulgaria. Con su secreto bien guardado y las maletas llenas de miedo, Isaac Carasso y su familia emprenden un titánico viaje desde la “Jerusalén Sefardí” hasta el barrio del Raval, en Barcelona, donde logran fabricar un yogur de propiedades medicinales. Proseguirán su gesta en París y Madrid, y más tarde, perseguidos por los nazis, en el exilio de Cuba y Nueva York, hasta levantar uno de los más grandes imperios empresariales de nuestro tiempo.

Épica, apasionada y honesta, con un matiz de cautivadora melancolía, El Olivo que no ardió en Salónica es un deslumbrante relato sobre la infinita capacidad de soñar y de sufrir del ser humano. Apoyándose en una vastísima base documental, Manuel Mira Candel desciende al infierno de la Europa en llamas de la primera mitad del siglo XX para alumbrar los enigmáticos orígenes de la familia Carasso, sus huellas en España y Francia, y abordar temas que trascienden de su propia historia: la tragedia nacionalista en el viejo continente, la palpitante nostalgia en el corazón de la memoria, y el anhelo por una tierra que sigue sin reparar el daño causado a los españoles sin patria.

La efeméride  de Isaac Carasso y su familia roza la leyenda.  Por la búsqueda del “jaurt”, yogur en búlgaro, el elixir de la vida. Isaac lo encontrará en las lejanas montañas de Tran y comprobará que los sabios que él conoce, entre ellos Ilia Mechnikof y Stamen Grigoroff, descubridores del lactobacillus bulgaricus, tenían razón: el yogur que él aprende a producir en Tran es un producto medicinal que ayuda a prolongar la vida…

Y porque las guerras salen al encuentro de la vida. Primero, la guerra italo-turca; después, las guerras balcánicas. Salónica es la pieza más apetecida de los ejércitos que luchan… En medio de la tragedia bélica, Isaac decide regresar a su tierra prometida, Sefarad, España. Recalará primero en Suiza, donde le sorprende la Primera Guerra Mundial.

El tono épico de la narración se acrecienta cuando la familia atraviesa Francia en guerra hasta llegar a Barcelona, se instala en el barrio del Raval y empieza a producir el yogur medicinal, que patenta con el nombre de Danone, en honor de su hijo Daniel (Danon, apelativo en catalán). Los primeros años de producción constituyen una verdadera odisea. Isaac distribuye su producto en farmacias, utilizando la red de tranvías de la ciudad…

Barcelona es el epicentro de años convulsos en España. Huelgas, hostilidades, la gripe española,  pronunciamientos militares, la dictadura de Primo de Rivera en 1923, el advenimiento de la República, la Guerra Civil… La familia tendrá que huir a Francia ante el riesgo que supone permanecer en España. Pero en Francia les sorprende la II Guerra Mundial, y tendrán que emprender nuevamente la huida, ahora a Estados Unidos…

El Olivo que no ardió en Salónica”, en alusión a un olivo, injertado de uno andaluz, que no ardió en el devastador incendio de 1919 en la casa de la familia, en la denominada “Calle Ancha”, es una representación de  la tragedia más cruel del ser humano: su condena a huir y a tener preparadas, siempre, las maletas cargadas de miedo. Y, junto a ello, la expresión sublime del amor fraterno filial, de la capacidad de resistencia del ser humano, de la lucha por mantener siempre la esperanza.  La revelación de la dignidad…


Un periodista que cuestiona la historia a través de sus obras. Aquellos españoles olvidados y expulsados de su tierra son su motivación. El valor de emprender en medio de la guerra y el destierro fue su ciudadela. Manuel Mira confiesa sentirse “obsesionado” con los sefardíes, tema que desglosa con rigor en su nueva novela, donde la familia Carasso, fundadora de Danone, es la protagonista.

IVETTE LEONARDI – El Mundo

«De una manera magistral, Manuel Mira nos va introduciendo  en el espacio místico de una forma diferente de concebir la vida, el saber, el trabajo, la familia, la ética y hasta la revolución y la muerte. Un modelo de cultura que nos sorprende y nos subyuga. No resulta sencillo, es cierto, liberarse de esa especie de mala conciencia universal que intentó apaciguarse tras la segunda gran guerra con la creación forzada del estado de Israel; y menos aún cuando nos damos cuenta de que se trata de individuos que conservan su lengua, que es la nuestra, que buscan sus ancestros entre los nuestros y que sienten  Sefarad como la otra tierra prometida.

MANUEL PALOMAR, RECTOR UNIVERSIDAD ALICANTE

«Si tuviera que redactar un blurb para la contraportada del libro, es decir un breve comentario resumen, diría lo siguiente: una investigación histórica convertida en una soberbia pieza literaria de ficción.

FERNANDO RIQUELME, DIPLOMÁTICO Y ESCRITOR

La de los Carasso, judíos sefardíes, es una historia de huida y miedo, también de poder y éxito, una historia estrechamente unida a ese elixir de la vida que es el yogur, “la sangre redentora de Orfeo que hace brotar la vida donde solo hay muerte”, según los antiguos tracios.

AGENCIA EFE

El periodista y columnista Manuel Mira, revela en su última novela, ‘El olivo que no ardió en Salónica’ (La Esfera de los Libros) la historia desconocida de uno de los empresarios “más importantes” de la historia de España, el padre del imperio Danone, el judío sefardí Isaac Carasso, a través del cual, trata de mostrar la importancia que tuvieron los sefardíes para la cultura y la economía española.

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Casa Sefarad (Madrid) ha acogido en Madrid la presentación de la novela “El olivo que no ardió en Salónica”, editada por La esfera de los libros. Su autor, el periodista viajero y ensayista Manuel Mira, revela, a través de una peripecia argumental que es una auténtica odisea del siglo XX, los orígenes sefardíes del Imperio Danone.

Periodistas en español

El olivo que no ardió en Salónica es una historia sobre el miedo en las vísceras del hombre, pero también sobre una familia de supervivientes, cuyo carácter épico no lo transmiten sus acciones heroicas, sino su resistencia ante la tragedia. Y que ahora se ve compensada con una nueva ley que viene a completar la labor que intelectuales y políticos filosefardíes llevaran a cabo hace ahora un siglo para igualar a españoles y sefardíes.

Todo literatura

El olivo que no ardió en Salónica

AutorManuel Mira Candel
PortadaVer portada
EditorialLa Esfera
Año2015
Nº de páginas752
ISBN9788490603635

Manuel Mira Candel

Manuel Mira CandelImposible determinar cuándo Manuel Mira Candel (Orihuela, Alicante, 1945) empieza como periodista y termina como escritor o cuándo empieza como escritor y termina siendo periodista. Cuando a él le preguntan sobre ello siempre responde: “Si no hubiera sido periodista nunca habría sido escritor, y fui periodista porque quería ser escritor”. Él ya quería ser escritor cuando estudiaba bachillerato en los jesuitas. Lo cierto y verdad es que él estudia periodismo (con el número 1 de su promoción) alternándolo en la universidad de Madrid con estudios de Derecho, porque sigue su instinto de contar historias, de escribir, e ingresa como becario en el diario “La Verdad”, en Murcia, cuando tiene diecinueve años. En este periódico es redactor, jefe de sección, jefe de departamento, redactor jefe, director de edición para Alicante… Antes había colaborado en las agencias EFE y Europa Press, en Londres, donde ejerció de corresponsal para medios económicos españoles. Durante todo este tiempo, mantiene una permanente actividad en foros culturales. Escribe cuentos (fue finalista del “Gabriel Miró” a los 22 años), ejerce de conferenciante sobre temas de periodismo y literatura, y es productor y autor de obras teatrales. Sin embargo, su carrera como periodista, en la que llega a crear empresas y consigue varios premios profesionales y reconocimientos (es también elegido presidente de la Asociación de la Prensa en Alicante), se trunca en 2003 cuando le diagnostican una grave dolencia. Es entonces cuando decide dedicarse de lleno a su pasión de escribir “para él mismo” porque tiene “muchas cosas que contar”. Al año siguiente obtiene el prestigioso “Premio Azorín de Novela”, del que había sido finalista el año anterior, que cambia su vida y le hace regresar no se sabe muy bien si al principio o al final de sus sueños. Lo cierto y verdad es que ese año inicia una meteórica carrera como escritor y en poco más de una década escribe hasta doce libros, entre ellos las novelas “El Secreto de Orcelis”, “Ella era Islandia”, “Madre Tierra”, “El Apeadero”, “El Olivo que no ardió en Salónica” y “Esperando a Sarah Miles en la playa de Inch”, más otras dos en busca de editor y otra que revisa en la actualidad. También es autor de biografías de empresarios ilustres (“Juan Roig o el emprendedor visionario”) y ha cultivado el ensayo histórico (“Crónica de una transición”) y la narración infantil. En la actualidad ultima un libro de novelas breves y cuentos. De Manuel Mira se ha dicho que es una especie de periodista en periodo de extinción y un escritor que nunca deja al descubierto los lindes de las fronteras entre la realidad y la ficción. En todas sus novelas y escritos destaca la influencia de los clásicos americanos, aunque, como alicantino, nunca pasa inadvertida la extracción azoriniana, con derivaciones mironianas, de una prosa, elegante y preciosista, que ahonda en detalles sin dejar en ningún momento cabos sueltos, dentro de unos parámetros estilísticos que algún crítico literario ha calificado como “impresionistas de gran eficacia narrativa”. Junto a estos aspectos formales, la novelística de Manuel Mira destaca por su preocupación por la condición del hombre de nuestro tiempo en una línea de influencia que él identifica con el existencialismo de Albert Camus. El hombre enfrentado a su soledad, a la parodia de la historia que se repite y le toca vivir, a la contradicción de la sociedad capitalista, a los sentimientos quebrantados por la corrupción y el relativismo. Junto a ello, merece una referencia la incursión que hace en dos de sus últimas novelas en el thriller, aunque siempre manteniéndose fiel a un estilo propio que lo identifica como un escritor dotado de una sensibilidad especial para conmover.

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