«Los libros tienen los mismos enemigos que el hombre: el fuego, la humedad, los bichos, el tiempo y su propio contenido» Paul Valéry

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El abedul

16,33

(4 valoraciones de clientes)

El tema de El abedul es simple. Olga, una joven campesina siberiana, busca derribar el imaginario muro que le ahogaba en su aldea, [desde muy joven comprendió que su futuro sería muy triste: trabajar en el koljós, ordeñar vacas, cuidar el pequeño huerto y casarse, probablemente, con un borracho]. Ante esto, su lucha era derribar ese imaginario muro. Pero con el tiempo, tras mucha dificultad, cuando marcha a la capital a estudiar, primero en la Escuela Técnica de Farmacia y posteriormente medicina, descubre que había otro muro, no imaginario sino real, mucho más difícil de derribar: el muro que construyó el marxismo leninismo.

El transcurrir de Olga y de los personajes que la rodearon, van configurando la vida cotidiana de los que quedaron atrapados tras la Revolución bolchevique de 1917, describiendo en los primeros capítulos el quehacer diario en la aldea siberiana de Kurupkaevka, con sus interminables inviernos, junto con los esfuerzos y desahogos de sus moradores para sobrevivir en tan inhóspito paraje, cuyo único medio de vida era el koljós, para pasar después a la vida en la capital, Novosibirsk, durante los años de estudio de la protagonista, con visitas esporádicas al pueblo, en donde se describe la muy interesante relación de Olga con Gregoriy, el amigo que le abrió los ojos a otro mundo, y luego, instalada ya en Novosibirsk, con los disidentes Yaroslav y el judío Iskander, junto a su apasionado e infructuoso amor con Stanislav Repin. Y como telón de fondo la justa y necesaria reivindicación de los olvidados intelectuales y escritores que sufrieron exilio, persecución o muerte, como fue el caso del pope sabio Pavel Florenski, posiblemente el Leonardo da Vinci ruso.

En medio de estos acontecimientos, la novela se remonta, en precisas pinceladas, a los turbulentos años de la guerra civil, narrando las dificultades de sus abuelos en su largo viaje a pie desde Kazán hasta Turquía y, posteriormente, en sus duros inicios en Siberia; relatando también los peligros que padeció el emprendedor Bogdan en su huida desde Ucrania hasta Novosibirsk; la vida de la tetya o tía Uliana que luchó defendiendo al zar, junto a Yashka, la primera mujer soldado rusa; y la vida de Ainurá, la niña minera, que se convirtió en revolucionaria bolchevique.

La novela no olvida la Guerra Mundial con el sufrimiento de los soldados rusos presos del ejército nazi, ni el padecimiento del gulag con la fatídica condena de Yuri, el hijo de Bogdan y la del doctor Scharapov, fiel seguidor del filósofo Berdiáiev. O sea, un elenco de protagonistas que tocan un amplio espectro de la vida soviética.

Con firme voluntad, Olga, en medio de tan desoladora herencia, va superando los obstáculos que la rodean hasta que una vez caído el régimen soviético y es arriada la bandera roja con la hoz y el martillo, puede salir de Rusia, había dejado atrás la Rusia del inútil Gorbachov y el inicio de la del borracho corrupto Yeltsin. Rusia estaba en la más completa de las ruinas. La mafia se había apoderado de los resortes económicos y sus habitantes se encontraban desesperados por sobrevivir. Era la herencia que habían dejado los 75 años de marxismo.

Editorial

4 valoraciones en El abedul

  1. Juan Antonio Miranda Cruz

    El Abedul es una gran obra, una gran novela que parece brotar directamente de las manos de un escritor nacido en otra época, que vivió de cerca la realidad que describe, como si se tratara de la pluma de un clásico de la literatura rusa. Sus páginas nos arrastran poco a poco con lenguaje claro, sereno y muy cuidado, mezclando sabiamente historia y ficción, acelerando hacia otros tiempos no tan lejanos, increíbles pero brutalmente reales, a otros pueblos mucho más cercanos de lo que creíamos, mucho más próximos a nosotros, a pesar de todos los muros físicos e incorpóreos que nos separaron del Este y de sus gélidos ambientes.
    Juan Antonio Miranda ha escrito una fascinante historia que nos traslada a la extinta Unión Soviética y que sacia, en gran medida, la enorme curiosidad que despertó en tantas personas aquel mundo tan lejano, en cierto modo “otro planeta”, y las vidas de los que habitaban un inmenso territorio completamente insólito, lleno de belleza, sombras y misterios.
    Ese es el escenario en el que se desenvuelven los personajes y los hechos de esta fabulosa historia, las frases, las palabras, como si emprendiéramos viaje a bordo de un “transiberiano” literario con origen y destino a las estepas de Siberia. Tal vez hasta el infinito.
    Un libro sobre el afán de superación y la lucha por la libertad, sobre el eterno combate que algunos libraron contra la perversidad y la infamia, representadas a través de las contradicciones y tiranías marxistas y los sueños e ideales capitalistas, a través del pueblo que sufrió todo aquello y sus consecuencias sumido en el aislamiento, casi en silencio.
    También es una intensa historia de amor y desamor, todo un canto a la libertad, con el que Juan Antonio Miranda demuestra su oficio y maestría como escritor.
    El Abedul es una especie de “máquina del tiempo de papel” que página tras página transporta al lector hasta un pasado que nunca debería haber caído en el olvido, y el viaje, sin duda, está lleno de intrigas y emociones…
    Una gran novela.

    David Cantero, escritor y presentador informativos de Tele Cinco (España)

  2. Juan Antonio Miranda Cruz

    Más que sorprendido por la grata lirica de tu narración, “El Abedul” es sobre todo un libro abierto a la ternura de la esperanza desde la tragedia. Nos muestra cómo el amor es siempre el refugio de esa misma esperanza entre tanta desolación. Juan Antonio nos somete constantemente a un ejercicio intelectual sobre las vilezas y egoísmos que algunos hombres se empeñan en convertir sus desvaríos en conciencia de masas, arrastrando con ello millares de víctimas y consiguiendo que la balanza del raciocinio de la humanidad se incline más hacia la tragedia. Pero “El abedul” es también una ventana abierta a una sociedad forzadamente costumbrista, magníficamente descrita, donde lo sutil queda escondido en la retina de los ojos de sus personajes que, puertas adentro, manifiestan su rabia desde la mansedumbre de la necesidad. Así mismo, relaja al lector con episodios lúdicos memorables como el de “las braguetas”, entre Lusia, Alevtina y la tártara Mafruzá o con el despliegue de ternura de la bábuschka Saniá a la muerte de su amado Garifulá. Es también como ya he manifestado, una coral lírica donde el autor nos muestra con gratitud toda la esencia cultural de una Rusia abocada a la invisibilidad. Es sin duda, un canto a la libertad como también magníficamente hace con su protagonista Olga Aptekova. Y ya por último, Juan Antonio, permíteme una licencia a tu cita del filósofo Francis Bacon y a la cual añadiría, “Quien no pueda leer “El Abedul”, perderá una gran historia. Enhorabuena.
    Rafael Granizo, director teatro.

  3. Juan Antonio Miranda Cruz

    Olga según Pilar Sánchez
    En el Abedul los sueños y la lucha por la supervivencia van de la mano. Olga personaje principal consigue destacar como persona y sobre todo como mujer en un mundo de hombres. Ella aprende, entre la rudeza y el cariño de su familia, a superarse a base de la decepción y el hambre con una sed de búsqueda ideológica, religiosa y sociológica en la época de una Rusia cerrada y castrante para el individuo; pasando por una ingenua adolescencia hasta convertirse en toda una doctora, mientras otros personajes, no menos importantes, reflejan toda la influencia que tienen sobre ella tanto intelectualmente como en su vida personal. Olga que sin caérsele los anillos sobrevive a la vorágine del cambio que sufre al salir de su amada Rusia para llegar a Europa y conseguir romper el muro que tantas veces soñó, aunque teme que en Occidente se repita el régimen de donde ella sale huyendo, ya que la ideología predominante cuando llega a España es el socialismo y el dolor que ha vivido no lo desearía volver a pasar, sintiendo por ello que se podría tambalear la libertad en una Europa idílica para ella. El libro nos transporta a un pasado en un momento histórico donde Rusia sufría todas las carencias que pueden darse en un régimen totalitario, describiendo con sus personajes el temperamento y la idiosincrasia de un País donde la conspiración, la ideología marxista, la injusticia y la vigilancia eran lo predominante.

  4. Juan Antonio Miranda Cruz

    Joaquín Mayor Huertas escribió:
    Novela excelente, la he leído dos veces y no he sido el único de mi amplio círculo de amigos. Su desarrollo, personajes y diálogos unido a la ternura con la que el autor expresa la historia, me está tentando hacerlo por tercera vez.

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