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Sociología y Literatura
Dos observatorios de la vida social

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El presente libro constituye un intento de aproximar los análisis literarios y los imaginarios sociales, al estudio de los problemas sociales con el fin de enriquecer la imaginación sociológica.

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Descripción

Sociólogos y escritores: encuentros y desencuentros

Es un lugar común que la literatura es ante todo arte, ficción, invención, creación, y también entretenimiento, diversión, imaginación, desconexión de la dura realidad.

A diferencia de ella la sociología es una ciencia que estudia la vida social a partir del análisis de toda una concatenación de hechos con el fin de objetivar las estructuras sociales y su lógica de funcionamiento. Se podría deducir, por tanto, que entre sociología y literatura no hay prácticamente espacio para que se produzca un encuentro, y, menos aún, una estrecha colaboración. Demasiados sociólogos reducen la sociología a la “magia” de los datos estadísticos por lo que la mera idea de una aproximación a la ficción les resulta ofensiva. Algo parecido ocurre con muchos escritores que consideran que su oficio, rabiosamente personal, está situado más allá del bien y del mal.

La principal finalidad de este libro es cuestionar esa presunta incompatibilidad entre sociología y literatura para mostrar las enormes posibilidades que el apoyo recíproco entre escritores y sociólogos podría abrir.

Todo buen novelista sabe de lo que habla pues cuenta en su haber con una formación literaria, y con una especie de sociología espontánea. La inscripción del novelista en la tradición es a su vez susceptible de ser enriquecida mediante redes de informantes, documentación histórica, trabajos de campo, capacidad imaginativa, sensibilidad ante lo real, experiencias personales, así como a través del conocimiento de estudios sociológicos y de obras literarias…

Pese a las incursiones de Marx y Engels en el espacio literario sus seguidores no elaboraron hasta muy tarde una sociología de la literatura. La Teoría de la novela de Lukács, muy imbuida de la sociología de Max Weber, se publicó en 1916, y en forma de libro la edición no se llegó a publicar en Berlín hasta 1920.  Lukács es autor también de Sociología de la literatura, una obra en la que se recopilan toda una serie de estudios sobre diferentes mundos literarios. La gran literatura, escribió el sociólogo húngaro, hace hablar al mudo y abre los ojos del ciego. Ayuda al hombre a tener conciencia de si mismo y de su destino.

En las novelas se expresa la capacidad de fabulación de los escritores, pero a la vez se pone de relieve la incidencia de la vida social en el imaginario literario en el que se mueven los novelistas. Del mismo modo que escritores, como por ejemplo el ruso Máximo  Gorki, pusieron bien de manifiesto en sus novelas cómo las fuerzas sociales determinan la suerte de los individuos, un análisis sociológico de esas producciones literarias reenviaría inevitablemente a la inscripción de cada escritor en el interior de la configuración social en la que le ha correspondido vivir.

Sartre publicó en su juventud un libro de éxito, ¿Qué es la literatura?, un libro en el que defiende el compromiso social y político del escritor. Jean Paul Sartre y Albert Camus, dos grandes escritores del siglo XX, brillaron en Francia con luz propia como héroes rebeldes cuando, tras la disolución del grupo de L’Année sociologique provocado por la Primera Guerra Mundial, se producía una decadencia de la sociología francesa universitaria. Una de los primeras publicaciones de Sartre fue precisamente una crítica de la sociología de Durkheim, y su primera novela filosófica, La nausea, se escribió desde presupuestos próximos al idealismo individualista de Henri Bergson.

Fue preciso esperar al libro pionero coordinado por el sociólogo norteamericano Lewis Coser en 1963 sobre Sociología a través de literatura,  y a la irrupción de los Cultural Studies en Inglaterra en los años sesenta del siglo XX, para que sociólogos norteamericanos e ingleses reivindicasen el estudio del espacio literario para el conocimiento de determinados mundos sociales. A ello contribuyó de forma decisiva la publicación en 1992 del libro de Pierre Bourdieu Las reglas del arte. Génesis y estructura del campo literario (Pierre BOURDIEU (1995). Tanto los Cultural Studies como los estudios del campo literario son sensibles a las relaciones complejas existentes entre cultura y poder en las sociedades capitalistas. Comparten que una de las principales funciones de los estudios sociológicos es tratar de hacer salir a la luz relaciones sociales invisibles con el fin de iluminar lo que permanecía en la sombra. Estas sociologías de la cultura están próximas a la crítica marxista de la sociedad de clases y cuestionan las formas jerárquicas que adopta la dominación cultural, pero a la vez rompen el rígido y un tanto mecánico esquema topológico marxista que convierte a la superestructura ideológica en un simple reflejo de las relaciones de producción. Siguiendo a Stuart Hall podríamos decir que tanto la sociología de los campos como la sociología de los estudios culturales son sociologías destinadas a sujetos dispuestos al cambio político con el fin de ayudarlos a comprender mejor la situación política que quieren cambiar.

Sociología y LiteraturaObservaciones para el cambio social

Las novelas no son el producto de elucubraciones sin tierra elaboradas por escritores apátridas provistos de lenguajes dotados de poderes mágicos. La literatura, las producciones literarias, como ocurre también con las producciones sociológicas, están, lo quieran o no sus autores, atravesadas por lo social, por procesos de socialización y por marcos socio-políticos, por la historia, de modo que cualquiera que sea el mundo social en el que habitan los escritores, éstos adquieren en determinados espacios y tiempos sociales, en determinados marcos culturales una singular posición que proporciona a sus escritos una cierta singularidad y sentido.

Los sociólogos tendemos a separar con una profunda sima las producciones sociológicas de las producciones artísticas y literarias, como quien separa drásticamente el tiempo de trabajo del tiempo de ocio. No abundan los estudios sociológicos que adopten como punto de partida propuestas de escritores sobre determinados ámbitos de la vida social para tratar de convertir sus presuntas ficciones en problemas sociológicos.

El presente libro constituye un intento de aproximar los análisis literarios y los imaginarios sociales, al estudio de los problemas sociales con el fin de enriquecer la imaginación sociológica.

El cine, el teatro, las novelas y ensayos literarios, las series de televisión, constituyen en ocasiones materiales preciosos para adentrarse en la complejidad de diversos mundos sociales imaginados. Los sociólogos aspiramos a comprender esos mundos, pero no detentamos el monopolio sobre ellos. Correlativamente los estudios sociológicos están llamados a responder a una demanda social de clarificación, deben ser una instancia científica de objetivación que sirva para combatir prejuicios irracionales, privilegios y costumbres que chocan con los valores democráticos. Los análisis sociológicos pueden operar como una brújula de orientación para señalar las trayectorias de cambios sociales que escritores, artistas y literatos no deberían a su vez ignorar.

Sociólogos y literatos son profesionales que operan desde sus propios observatorios sociales aunque difieren en sus métodos y estrategias de conocimiento para indagar la verdad. Es preciso reconocer que en esa búsqueda de la verdad en múltiples ocasiones los novelistas han ido más lejos que los propios sociólogos para hacer visible lo invisible, para revelar, a través de aparentes ficciones, las claves de realidades desconocidas, verdades que en ocasiones ramificados poderes instituidos pretenden mantener ocultas.

El análisis de los discursos de todo un grupo de novelas focalizadas en determinados registros, en determinadas instituciones y problemas sociales, puede llegar a ser una ayuda fundamental para hacer un trasvase de los conocimientos de los escritores a nuestros diagnósticos sociológicos de la realidad. Pero ese trasvase no se puede hacer de forma directa, ni mecánica, el sociólogo tiene que aplicar a los materiales literarios una mirada que le permita distanciarse y objetivar los problemas que estudia, problemas que abordan a su vez los textos literarios seleccionados. En este sentido es preciso, en primer lugar, conocer las condiciones de producción de los materiales literarios, saber en qué momento histórico se produjeron, y desde donde hablaban los escritores, cual era su posición social. Para entender el sentido de lo que dicen, y por qué dicen lo que dicen los textos literarios, es preciso una lectura que no los desvincule del propio campo literario, pero tampoco de las condiciones históricas, sociales y políticas en las que los textos cobran sentido.

He intentado reunir a escritores que desde planteamientos más o menos afines estudian problemas relacionados entre sí. De este modo el recurso a la literatura más que centrarse en una única novela parte de un archivo de obras literarias afines, obras articuladas en torno a determinados registros que se abordan de forma diferenciada, pero que giran siempre en torno a determinados núcleos temáticos. La lectura atenta de los textos nos permitirá ver la especificidad de cada discurso, así como percibir que en ocasiones unas novelas debaten con otras,  discrepan, se refuerzan entre si, estimulan a escribir otras novelas, y en todo caso enriquecen la información sobre el campo de estudio. A partir de aquí se pueden realizar análisis sociológicos de discursos literarios con el fin de tratar de objetivar regularidades discursivas pero también especificidades discursivas, y a la vez que es preciso dar cuenta de por qué se producen esas coincidencias y diferencias inscribiendo los discursos en la historia social e intelectual.

Existe un enorme desequilibrio entre los grandes problemas que nos apremian y la complejidad de las estrategias de conocimiento que debemos poner en marcha para poder estudiarlos con un cierto rigor. Para facilitar la tarea me pareció legítimo apelar a un experimento para mi inédito que consiste en privilegiar como vía de acceso a lo real el recurso a toda una serie de obras literarias contempladas desde una sensibilidad sociológica. Esta es la razón por la que consideré pertinente acercarme en tanto que sociólogo al espacio literario con la esperanza de que la lectura de determinadas obras, especialmente de determinadas novelas, pero también de autobiografías y obras de teatro, nos ayuden a dar un pequeño rodeo por la historia más próxima del mundo occidental para clarificar determinados problemas sociales que se encuentran en el centro de las actuales agendas de muchos sociólogos.

Analistas sociales y escritores tratamos en ocasiones de objetivar los mismos procesos desde diferentes perspectivas y con distintas estrategias de conocimiento. ¿Por qué no compartir nuestras observaciones, tanto en lo que se parecen como en lo que se diferencian? Tal es la base del experimento emprendido. Para ello conviene establecer una cierta distancia con el presente, contemplarlo a la luz de la historia sirviéndonos también de historias imaginadas. No se trata tanto de explicar cómo hemos llegado a estar donde estamos, cuanto de contribuir a avanzar nuevas líneas de explicación y de actuación que requieren ser discutidas y ampliadas por un trabajo de naturaleza colectiva.

Sociología y literatura, dos observatorios de la vida social se inscribe por tanto en el marco de sociologías críticas como las desarrolladas entre otros por Lewis Coser, Norbert Elias, Michel Foucault, Robert Castel, Pierre Bourdieu. En este sentido los análisis de György Lukács también son ejemplares, hasta el punto de que en una entrevista publicada en 1968 llegó a afirmar que la importancia real de la literatura es que revela cuales son los grandes y profundos problemas humanos dentro de cualquier periodo dado. Y añade: La comprensión y la explicación de los grandes problemas humanos de un periodo es la vocación real de la literatura, de todas las artes (György LUKÁCS (2003), pp. 118 y 121-122).

A lo largo de los siete capítulos que componen este libro trato de aproximarme a obras literarias para abordar determinadas cuestiones claves sobre las que en nuestras sociedades se reclama una mayor objetivación. Los dos primeros capítulos tratan respectivamente la cuestión de cuales son las condiciones para que se produzca la formación de una nación moderna, secular, laica, democrática, y, correlativamente, la cuestión de cómo contribuir al nacimiento y desarrollo de una moral social progresista, anclada en relaciones de solidaridad. En los capítulos tres y cuatro se estudia la cuestión del peso del individualismo burgués en la literatura, concretamente en las novelas de misterio, así como el influjo del psicoanálisis en un cierto encapsulamiento del yo, en la formación de una cultura psicológica predominantemente apolítica o anti-política. El capítulo cinco está dedicado a la cuestión palpitante de la crisis del trabajo asalariado, que se pretende iluminar desde la experiencia de los hoboes en los Estados Unidos en los años veinte del siglo XX. El capítulo seis trata de la irrupción de las mujeres en el campo político, en la escena pública, a partir de la experiencia de la II República y de la Guerra Civil española. En fin, por último, trato de imaginar en el capítulo siete el hipotético encuentro entre un sociólogo (Erving Goffman) y un poeta (Ezra Pound) en el manicomio público de Saint Elizabeths en Washington en los años cincuenta del siglo XX, así como los efectos que se derivaron de ese encuentro para la sociología de las enfermedades mentales. Destaca en este sentido el nuevo concepto sociológico elaborado por Goffman de institución total que ha jugado un papel importante en el protagonismo que tuvieron los movimientos anti-psiquiátricos en el cambio institucional. Conocer es caminar juntos por la senda de experiencias y razonamientos para ser más conscientes de los envites en juego y contribuir a una profundización democrática de nuestras sociedades. Únicamente cuando dejemos atrás las mitologías que encubren lo real podremos avanzar con conocimiento de causa hacia cambios sociales progresistas. En este sentido sociólogos y escritores podemos encontrarnos a partir de una misma voluntad de descorrer el velo de la ignorancia.


¿Cómo se integra tu nuevo libro Sociología y literatura en tu propia trayectoria intelectual?¿Cómo surgió la idea de escribir un libro que, al menos aparentemente, rompe con el interés que vienes mostrado a lo largo de tu carrera por una sociología crítica que intenta la objetivación de las relaciones de poder para contribuir a cambios sociales progresistas?

Hace tres años, cuando se aproximaba para mi la edad de la jubilación, me propuse en un primer momento relajarme y descansar, y para ello nada mejor que empezar a leer algunas novelas que tenía pendientes, así como releer otras que me habían impresionado en mis años de juventud. En realidad buscaba en la literatura una evasión, un modo de viajar libre por mundos imaginarios para tratar de neutralizar la inmediatez de la vida real.Empecé por tanto a leer novelas, pero éstas, lejos de alejarme de la sociología, me enseñaron que hablaban del mismo mundo sobre el que trabajamos los sociólogos, aunque con otros instrumentos de observación. De ahí surgió la idea de estudiar cómo algunos escritores y novelistas se plantearon en realidad  en muchas ocasiones los mismos problemas que nos preocupan a los sociólogos y a una gran parte de los ciudadanos. Los escritores se aproximan a los mundos sociales desde perspectivas muy distintas a las nuestras, y sin embargo las respuestas puedan llegar a ser mucho más matizadas y casi siempre complementarias.

Lo que propongo en este libro es la posibilidad de un pacto para explorar espacios y problemas sociales y políticos en los que la imaginación sociológica y la imaginación literaria compartan un mismo punto de anclaje, una misma voluntad de decir la verdad sobre nuestras sociedades.

Paulo Cosín Fernández (Entrevista al autor en Ediciones Morata)

Sociología y Literatura Dos observatorios de la vida social

AutorFernando Álvarez-Uría Rico
PortadaVer portada
EditorialEdiciones Morata
Año2020
Nº de páginas406
ISBN978-8418381089

Fernando Álvarez-Uría Rico

Fernando Álvarez-Uría RicoFernando Álvarez-Uría Rico es Doctor en Sociología por la Universidad de París VIII, y Catedrático de Sociología en el Departamento de Sociología IV de la Universidad Complutense de Madrid.Fue socio fundador y miembro del consejo de redacción de la Revista Archipiélago. Cuadernos de crítica de la cultura, en donde coordinó diversos números monográficos.Ha sido Profesor Visitante en el Goldsmiths´ College de la Universidad de Londres, y en la Maison des Sciences de l’Homme (MSH) de París. Ha impartido cursos y conferencias en numerosas universidades españolas y extranjeras.Sus principales investigaciones están centradas en la sociología histórica, la teoría sociológica, la sociología del conocimiento, y la sociología de las instituciones de resocialización.Es autor de numerosos libros y artículos, así como de traducciones y ediciones de libros.Entre sus publicaciones destaca Miserables y locos. Medicina mental y orden social en la España del siglo XIX(1983), así como algunos libros publicados en colaboración con Julia Varela, tales como Las redes de la psicología (1994), Sujetos frágiles (1989), Arqueología de la escuela (1991), Genealogía y sociología. Materiales para repensar la Modernidad (1997) y más recientemente Materiales de sociología del arte (2008).

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