«Para escribir un buen libro no considero imprescindible conocer París ni haber leído el Quijote. Cervantes, cuando escribió el Quijote, aún no lo había leído» Miguel Delibes

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Adiós a la soberanía política

 Los tratados de nueva generación (TTP, TTIP, CETA, TISA…) y qué significan para nosotros

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En los ochenta, con la globalización económica, se desregularon las economías y se criticó el intervencionismo estatal.

El resultado fue más desigualdad y más pobreza.

Ahora se pretende dar una vuelta de tuerca más a la liberalización económica: ya no se trata de disminuir las interferencias estatales, sino de dinamitarlas mediante los tratados de nueva generación, para que el Estado deje de actuar como resistencia y se ponga al servicio de las élites globales de una vez por todas.

Burgaya desenmascara la falacia del crecimiento ilimitado, que, lejos de conseguir la supuesta riqueza globalizada, esconde bajo la excusa del intercambio comercial otro objetivo de mucho mayor calado: el secuestro del poder político, que pasa de los estados-nación a las grandes corporaciones sin posibilidades de recuperarlo, y la desaparición de la justicia, que queda en manos de tribunales privados. Tales tratados se definen como un proceso vivo, es decir, susceptibles de ir completándose por los grandes grupos de interés, pero nunca regresivos; han sido maquinados de espaldas a la población y redactados estratégicamente, de manera engañosa, a partir de preámbulos generalizadores y ambiguos y un sinfín de cláusulas anexas, a menudo en contradicción con el texto genérico inicial. La confección del redactado crea una confusión intencionada que, unida a la naturaleza técnica de los tratados y al uso interesado de este calificativo por parte de sus publicistas, ha tenido un considerable poder disuasorio para adentrarse en su lectura y ha contribuido a aumentar su desconocimiento, ya considerable por el secretismo de las negociaciones. Los tratados provocarían, contrariamente a lo que anuncian, una absoluta desprotección de amplísimas capas de la población, deslocalización en aumento de la industria, desaparición de los derechos laborales, paro masivo y empobrecimiento extremo de grandes capas de la población. La brecha entre ricos y pobres se agrandaría más, si cabe, y los efectos para el cambio climático serían nefastos. Bajo la pantalla del comercio, se ocultan también todos los servicios, controlados asimismo por las grandes empresas tecnológicas y se esconden tanto fabulosos negocios para unos pocos como intereses geopolíticos, que pugnan por ganar el continente asiático para frenar la supremacía china. Lo público se liquida, el papel del estado-nación como protector de los excesos de los mercados y de la ciudadanía desaparece.

Manual de urgencia para el ciudadano de a pie (y para políticos responsables)

 

Editorial

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«El destino de muchos hombres dependió de haber o no haber habido una biblioteca en su casa paterna» Edmondo de Amicis