Antonia Pozzi

Antonia Pozzi

Antonia Pozzi nació el 13 de febrero de 1912 de padres muy importantes en Milán en ese momento: su padre Roberto es un abogado brillante apreciado por el régimen; su madre, Carolina (llamada Lina) Cavagna Sangiuliani di Gualdana, una aristócrata de antiguo linaje, además de un bisnieto de Tommaso Grossi. Por lo tanto, Antonia vive en un ambiente rico y refinado, lo que le permite integrar su estudio con frecuentes viajes a Italia y al extranjero, y con la práctica de varios deportes, especialmente el alpinismo favorito.

En el Liceo Ginnasio Manzoni se enamora de su profesor de latín y griego, el gran clasicista Antonio María Cervi; pero la relación con él, que comenzó en 1930 (después del traslado del maestro a Roma), fue rechazada por la familia Pozzi, hasta una interrupción forzada en 1933. Sin embargo, el profundo dolor que se deriva de él, y que marcará toda su vida, se vuelve un impulso a la intensificación de la actividad poética, que comenzó a principios de 1929.

A partir de mediados de los años treinta, Antonia Pozzi comenzó a frecuentar, con Vittorio Sereni, Dino Formaggio y otros amigos, los melancólicos suburbios milaneses de Piazzale Corvetto y Porto di mare, donde conocía una realidad de miseria, que, oculta por el triunfalismo fascista era desconocido para ella, lo que suscita una creciente y profunda participación en ella. En ese momento también entró en contacto con un serpentino, aunque todavía no delineado, antifascismo. Estas nuevas experiencias le permitieron abrir su poesía, que siempre ha revelado un encuentro generoso con el mundo exterior, a la realidad histórica concreta de su tiempo, llegando, además de acentos de denuncia social, a expresar una fuerte consternación por las guerras de Etiopía y España, que consideró con vistas a la muerte, en lugar de la retórica patriótica.

Dolorosamente demostrado por los asuntos personales (en particular por una última derrota afectiva), pero también por la subestimación de su poesía en el entorno cultural de referencia y por el oscurecimiento de la atmósfera política, sobre todo por las leyes raciales que obligan a escapar de Italia. sus amigos Treves: se suicidó en diciembre de 1938, a la edad de veintiséis años, en la abadía de Chiaravalle, pidiendo en el último mensaje a sus padres que lo enterraran en el cementerio de Pasturo, donde aún descansa a los pies de su amado Grigne.

nota biográfica de Graziella Bernabò

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